DOMINÓ

1-SOLAR. INT. DÍA.

RODRÍGUEZ, SANGREMONO, PEPE EL VÍCTIMA y NICANOR juegan dominó. Rodríguez y Nicanor son pareja en el juego.

Rostros concentrados, miradas de reojo.

RODRÍGUEZ

Dicen que hay un extranjero ahí que quiere comprar

Cuba.

SANGREMONO

¿Comprar qué? ¿A nosotros? (estrella una ficha y hace

saltar las demás) vaya, Blanquizal de Jaruco.

PEPE

Suave, Sangre. Me vas a descojonar la mesa.

SANGREMONO

Pá algo soy carpintero. Te hago otra.

PEPE

Pero esto es un juego, el mío. No tienes que armar

atmósfera cada vez que tires el doble blanco.

Rodríguez estudia la expresión de Nicanor y posiciona pulcramente una ficha.

RODRÍGUEZ

Quiere comprar el país. No me quedó muy claro qué

entiende el tipo por eso.

PEPE

Hay millonarios que compran islas, es verdad. Ahí

mismo tengo una revista Hola que trajo Yareimis…

me cago en Dios, profe, trancó esto.

NICANOR

Yo llevo. Ahí va. Tribilín.

PEPE

Es de pinga jugar con estos dos. Menos mal que no

lo hacemos por dinero.

NICANOR

Porque ustedes no quieren…

PEPE

¡Óiganlo! No te hagas el largo, Nicanor, que tú eres corto

y empatao…

SANGREMONO

Hablando de dinero, ¿cómo es la cosa con la compradera

de Cuba?

RODRÍGUEZ

El tipo ofrece cinco mil millones de dólares.

PEPE

Nadie tiene tanto dinero, el mío. Y en todo caso,

ahora mismo se me ocurren quince o veinte cosas

mejores en qué gastarlo.

NICANOR

Entre cash, propiedades y acciones, Bill Gates debe

tener eso y más. Y el mejicano, cómo se llama. Y

un montón de jeques árabes.

RODRÍGUEZ

Precisamente creo que el tipo es árabe. De Dubai, si

no me equivoco.

PEPE

Nadie tiene tanto dinero. Serán cinco millones.

SANGREMONO

Si alguien ofrece nada más que cinco millones por

Cuba entera, es para partirle la vida.

NICANOR

Ese no es el asunto, Sangremono. Si te ofende que

nos vendan por cinco millones, igual de insultante

será que lo hagan por cinco mil. Vaya, si aceptas que

tenemos un precio, ¿a partir de qué suma se convierte

en un precio honorable?

Sangremono pone una ficha en su estilo ruidoso. Pepe se sobresalta.

SANGREMONO

Duque (…) Ná, es verdad, profe, este país no debería

venderse. ¿No es eso lo que decía Maceo?

NICANOR

No, lo suyo era que mejor nos hundíamos antes de ser

esclavos.

PEPE

Ese era Martí. Maceo lo que dijo fue que la libertad no

se mendi… minde… mandinga… vaya, que se conquista

con el filo del machete.

NICANOR

Maceo dijo las dos cosas. No es que un héroe nada más

tenga derecho a una frase célebre, como si le tocara por

la libreta.

PEPE

Mucha cultura pero estás perdido en Historia, el mío....

SANGREMONO

¿Maceo no dijo también dijo que los cubanos no

llegaban o se pasaban?

PEPE

Óiganlo y perdónenlo… Ese fue Hemingway.

El tema se extingue.

SANGREMONO

Yo lo que quisiera saber es para qué un jeque árabe

necesita esto, si aquí no tenemos petróleo y a las

mujeres no hay quien las controle.

PEPE

Por eso mismo. El tipo debe estar obstinao con

tanto desierto. La verdad es que el ron, la playa, la

hierba, le tienen que gustar a todo el mundo.

NICANOR

Lo malo de eso es que haya que hacerse musulmán

obligatoriamente.

Todos lo miran y analizan la frase.

SANGREMONO

¿Los musulmanes no son los que tienen harenes?

PEPE

Arena, no harenes. Qué bruto eres, Sangremono. Por

eso te dicen así.

Sangremono se estira sobre la mesa y le propina un pescozón al Víctima. Este gime, se frota la mejilla, se encoge.

SANGREMONO

Un harén es un conjunto de jevas. Todas para ti nada

más, todas riquísimas…

NICANOR

Todas casadas contigo, todas dependiendo de ti,

todas diciéndote que mees adentro...

Sangremono tira distraídamente el doble seis, mientras evalúa el problema bajo este ángulo. Al final, se rinde.

SANGREMONO

Tremenda mariconá si hay que hacerse musulmán.

XIOMARA, la mujer de Pepe, trae café para los cuatro jugadores. Es una mujer amargada, de cabello opaco y piernas flaquitas.

Pepe la besa demostrativamente. Ella permanece impasible, dejándose hacer.

PEPE

¿Vieron? Mi mujer no es una enharenada de esas…

NICANOR

Muy bueno, Xiomara.

Xiomara espera a que todos vaciaran las tazas y se retira sin abrir la boca.

NICANOR

Así pensando rápido, desde mi punto de vista

existen dos interrogantes clave. Asumamos que

se llega a un acuerdo, nos guste o no, y se vende

el país. Abundan los precedentes de territorios

vendidos por su metrópoli: los americanos, por

ejemplo, le compraron la Luisiana a los franceses.

Pero claro, siguió habiendo Francia. En el caso

presente, el primer punto oscuro es qué va a ocurrir

con el dinero. Si uno compra una isla desierta,

perfecto, se la paga a… no sé, a quien la poseyera

antes. Pero ¿a quién le pagará el jeque? ¿Al gobierno?

¿Por qué el gobierno aceptaría vender Cuba al

primer postor? Además, al recibir ese dinero y

quedarse sin territorio que gobernar, ¿el gobierno

no deja de ser gobierno? ¿Voy bien, Rodríguez?

Y el segundo problema, ¿qué va a ser de nosotros?

Supongan que el tipo no quiere que adoremos a Alá,

sino que exige la isla limpia, en bruto… ¿habrá que irse?

Hay un silencio analítico.

PEPE

Coño, profe, ahora que usted lo dice… si el gobierno

recibe el dinero, lo menos que puede hacer es repartirlo

entre todos los cubanos.

NICANOR

Ja ja. Espera sentado. Está claro, en primer lugar es

sospechoso que quieran vender sin regatear, como

deshaciéndose de un país de saldo.

PEPE

Tendrán en mente una liquidación como cuando a uno

lo botan de la pincha: ya, no sirvió, hagan una colita

pá coger lo suyo.

SANGREMONO

A lo mejor se quedan con el baro para cosas estatales.

PEPE

¡Pero si no habría Estado cubano, el mío! No pueden

meter la muela de que lo invirtieron en planes sociales.

Si no lo reparten equitativamente es que se lo fachan y

lo meten en un banco suizo.

Rodríguez pone una ficha al centro del doble seis.

NICANOR

Equitativamente… no es tan fácil, papi. ¿Cómo lo

harían? Imagínate tú que digan, no sé, diez millones

de dólares por cabeza. Suena justo, ¿verdad? Ahora

bien, en este país hay gente que ya está podrida en

dinero, que posee varias casas, mientras hay otros que

no tienen ni dónde caerse muertos. ¿No sería correcto

darle a cada cual según sus necesidades, según la

vieja fórmula socialista?

Sangremono contempla a Nicanor, pestañeando.

SANGREMONO

¿Qué tú te estás metiendo, asere?

NICANOR

Sólo estoy exponiendo posibilidades, Sangre, no te

pongas primitivo. Por otra parte, al decir diez millones

por cubano, ¿de quiénes estamos hablando? ¿De los

que viven en Cuba, o hay que contar a los emigrados,

a todos ellos, no importa si ya son millonarios?

PEPE

Ni pinga, el mío, esos cabrones no van a venir a coger

cajitas ahora. No se vale marcar en la cola e irse a

tomar helado.

NICANOR

Pero son tan cubanos como nosotros.

PEPE

Pero además tienen otra nacionalidad: son yumas.

De eso nada. Hay que ser cubano puro.

NICANOR

¿Tú te estás oyendo, Pepe el Víctima? Coño, si pareces

el sobrino de Hitler. ¿Qué idea es esa de la limpieza

étnica?.. Sangre, bájale otra galúa.

Sangremono obedece con gusto. Aunque el Víctima no ofrece exactamente la otra mejilla, la bofetada la alcanza de lleno. Sin embargo, esta vez el castigo no lo ablanda; todo lo contrario, le ayuda a perfilar su argumentación.

PEPE

Lo que digo es que, si nos botan del país, tendremos

que inventar, buscar adónde ir. En cambio, los que

viven afuera… eso, ya viven afuera. Habría que

darles menos. Cinco millones por cabeza, y van

cómodos.

NICANOR

No me digas. Entonces, ¿también recibirá menos la

gente con causas penales o a los opositores? ¿Y cómo

se repartirá? ¿Por CDR? ¿Se podrán coger los diez

millones de quien no esté presente, digamos porque

está ingresado o de misión en el extranjero?

Vemos que Rodríguez, entretanto, calcula algo en un papel.

SANGREMONO

Oye, que en este país los diez millones nunca son diez

millones…

NICANOR

Sigo. ¿Y qué se hace con las embarazadas? ¿Reciben

el doble? ¿A partir de cuántos meses el feto puede ser

considerado un ciudadano con derechos?

PEPE

Uno se ha pasado toda la vida luchando, y esos

culicagaos ya llegan millonarios.

RODRÍGUEZ

De millonarios, nada. Caballeros, están perdidos en

Matemáticas. Quinientos dólares por cabeza, y eso

contando sólo diez millones de cubanos.

SANGREMONO

No puede ser.

RODRÍGUEZ

Saquen la cuenta.

Nicanor y Pepe, incrédulos, garrapatean cifras en sendos trozos de papel donde registraban el desarrollo del juego.

NICANOR

Quinientos.

PEPE

¿Esa mierda? ¿Eso es lo que valemos, quinientos

dólares? ¡Pero si en este mismo barrio hay negociantes

y putas que hacen eso a la semana! ¡Si nada más el

pasaje de avión pá irse echando cuesta como mil!

NICANOR

En definitiva, sólo he puesto un par de ejemplos de

que la repartición igualitaria es un cuento. Para mí,

ese dinero nos lo van a enmarañar alevosamente.

El otro problema tampoco es de fácil solución. El

jeque puede venir bajito de sal: quédense aquí, con

su gobierno y todo, como una colonia o mi casa de

veraneo; eso sí, hay que cambiar la religión, el

sistema político y el idioma oficial, dedicarse a

criar camellos o ponerle burkas a las mujeres, qué

se yo. Pero también puede darle por decir: se largan,

sean cubanos en otro lado.

SANGREMONO

Es lo más lógico. El tipo seguro querrá invertir en

turismo, levantar hoteles, fomentar inversiones.

Confiará en su propia gente. Le ronca haberse metido

este país doblado para tener que irse cuando la cosa

empieza a ponerse buena.

NICANOR

Yo pienso lo mismo. Quizás se quede con unos pocos

miles de profesionales, pero a los demás nos echará,

esto es propiedad privada, fuera, out. El gobierno se

irá a vacilar por ahí con el resultado de su venta y

nos dejará botados, y claro, ningún país va a aceptar

a doce millones de emigrantes de una vez, en especial

si los tipos llegan sin un centavo en el bolsillo. No,

nos regaríamos por el mundo, pero entonces dejaríamos

de ser cubanos, porque no había una Cuba, sólo decenas

de pequeñas Habanas. Filosóficamente hablando, ¿qué

es Cuba, la tierra o nosotros?

PEPE

¿Y si todo es una maniobra de la CIA?

Y juega el ocho uno. Los demás lo miran casi con lástima.

Nicanor lo sigue de inmediato con el uno nueve.

PEPE (cont.)

Imagínense que, en lugar de esperar que a esto se

caiga solo, los americanos tallaron con el jeque:

compra tú la isla, tú tienes el baro para eso, y luego

nos arreglamos. Una manera sencilla de acabar con

el comunismo dejándonos a todos contentos, porque

mucho más habrán gastado esos durante cincuenta y

pico de años en tratar de tumbar el régimen, y por

otro lado quinientos dólares serán una mierda pero

es más de lo que la mitad de los cubanos ha visto

en sus puñeteras vidas. Encima no hay que disparar

un tiro.

Todos miran a Pepe, sabiendo que hay que responder algo pero incapaces de encontrar las palabras.

Al fondo del pasillo rompe a llorar un bebé. Enseguida se superpone la voz de la madre, cantando un tema de reguetón con suavidad de nana.

Sangremono tira el doble nueve.

RODRÍGUEZ

La gorda. Qué va, no llevo.

NICANOR

Ni yo.

PEPE

Ni yo.

SANGREMONO

A ver, no me pongan en lo oscuro a morir como

un traidor… (cuenta los puntos) treinta y siete

Rodríguez y Nicanor… treinta y cuatro el

Víctima y un servidor. Victoria Beckham.

Cómansela con papas y cardenales, la ciencia.

Sangre y Pepe chocan palmas por encima de la mesa. Los otros se miran cariacontecidos y discuten ininteligiblemente ad lib acerca de lo que debieron haber tirado para ganar.

SANGREMONO (cont.)

¿Cómo se enteró de lo de la venta, profe?

RODRÍGUEZ

Internet. El tema tenía miles de artículos

relacionados, algunos de agencias serias. Parece

que el gobierno cubano ha aceptado en principio,

aunque todavía no firmaron. Ahora mismo deben

estar evaluando precios y condiciones.

NICANOR

Típico. Van a vender el país y aquí todavía no han

dicho nada. Son nuestros lugares, nuestros recuerdos,

las tumbas de nuestros padres, y ni siquiera nos

consultaron. Está clarísimo. Y no hay un periodista

que… Yo te digo que la prensa se pone de pinga.

Quedan en silencio por un rato.

SANGREMONO

Tenemos que hacer algo.

Se miran.

Pepe empieza a dar aguas a las fichas. Luego toma las suyas.

De uno en uno, los demás le imitan.

Corte.

Créditos.

FIN

Eduardo del Llano

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